Inspiro: Soledad.
Expiro: Las Sirenas.
Apnea: Los Abismos…
A mí me acompañan las
sirenas,
Perforan el silencio.
Silencio y soledad
son como hermanos.
Son como Sueño y
Noche.
Sirenas, soledad.
Abismo.
Y ¿el abismo?
Es una magia extraña.
¿Te has sentado
alguna vez frente al abismo?
¿Te has parado, de
verdad, frente al abismo?
Yo sí en el puente
aquél de la M30.
Yo sí en aquel
acantilado de la costa.
Gallega. San Andrés.
Un día de luz, de
vino blanco,
Con el viento
ululando sus canciones,
De mar y marineros.
Y el mar, el mar
debajo.
Yendo
Y viniendo, rozando,
golpeando, acariciando.
Mis abismos.
El mar te quiere,
pide, busca, te reclama… profundo y seductor.
Letal.
El mar. Cobalto.
Letal.
Y seductor.
Escucho las sirenas.
No tengo timón al que
amarrarme. Las escucho.
Escucho sus canciones
Y pienso en el abismo
Y lo contemplo
Y él me contempla a
mí y, a veces, somos.
A veces somos uno.
A veces somos nada.
A veces somos dios.

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