miércoles, 29 de octubre de 2025



QUIERO SER COMO LA GRETSCH DE MALCOLM YOUNG

 

Hace tiempo que dejé de brillar.

Da lo mismo, para él siempre he sido la mejor: su favorita.

Al principio viajábamos mucho, cada día era una puta locura y cada noche él iba un poco más allá, se lanzaba a tumba abierta. Se dejaba llevar por un deseo brutal de descontrol. Una vez me estrelló contra el suelo, me arrastró, estuvo a punto de rociarme con alcohol y gasolina y de quemarme. Eso no hubiera tenido mucha gracia, pero no sucedió. De milagro. Otras muchas no tuvieron tanta suerte y acabaron sus días destrozadas. Woodstock, qué tiempos. Conocí todos los pubs de Nueva York y pasé de mano en mano muchas veces. Al final él siempre me reclamaba, yo era suya, jamás se iba a casa sin mí. Mucho wiski, cocaína ¡Y heroína! Lo llamaban polvo de ángel, pero era del demonio el polvo aquel. Destrozó muchas cabezas y arruinó unos cuantos cuerpos, luego el SIDA se llevó mucha gente a la tumba, Freddie, querido… y a mí, bueno, qué decir: tengo el alma partida por tres sitios. Una ostia contra un muro, la segunda una columna, la tercera me lanzó de un coche en marcha, qué más da. Incontables cicatrices, desconchones, pero sigo estando aquí.

Le gustaba fumarse un canuto y tumbarse conmigo, en la cama, y hacer esas cosas, tan raras, con los dedos. Me tocaba con los ojos cerrados, escuchaba, me volvía a tocar, susurraba, y el tiempo se paraba entre nosotros porque él no confiaba nunca en nadie más que en mí. Nadie escucha como yo a su corazón. Lo he sentido palpitar sobre mi cuerpo. Yo le he visto llorar, vomitar, descojonarse. Se volvía paranoico con las drogas y escapaba del terror, tarareando, construyendo en mi cuerpo escaleras al cielo[1], por si alguna mujer se las compraba. Si lo hacía se acostaba con ella, pero luego venía a buscarme. Siempre ha preferido, en el fondo, estar conmigo.

Él es distinto ahora, duerme mucho. Parece otra persona…Me estremezco al recordar aquellos tiempos porque ya no volverán, es imposible.

Un día llegó ella y se quedó a cantar con él. A su lado derribó todos los muros[2], le hizo niño en el tiempo,[3]  le salvó de sí mismo. Se lanzó, junto a él, por las colinas[4] y bailaron apretados a través del universo[5]. Una chica muy brava y valiente que no tuvo celos, que supo entender, que adoraba quedarse despierta mirando cómo él me tocaba. Sí, me gusta. Una chica sin miedo a morir.

Ahora es ella quien me lleva hasta su cama porque él ya no puede andar, ella es quien me saca del estuche, me afina y me coloca en su regazo. Y luego se tumba al lado nuestro. Deposita, con cuidado, cada dedo en cada traste, y hace acordes, y él, entonces, sólo entonces, recupera una sonrisa algo torcida y saca fuerzas de quién sabe qué lugar de su memoria y tararea melodías, como antaño. Yo le escucho, atentamente, porque canta muy bajito. No me enchufa. No hace falta. Yo me dejo acariciar y, entre los tres, creamos mundos cada vez más intangibles.

Pero sé que el show se acaba y que se hará su voluntad. Él ha dicho que no quiere marchar solo. Yo no voy a abandonarle. Yo no tengo sentido sin sus manos. ¿Qué podría hacer sin él? Quiero ser como la Gretsch de Malcolm Young, viajar, sobre su caja, al otro lado. Será un último honor que él me concede. A mí; la mejor de sus guitarras, la más fiel. Nadie puede impedirlo, es su deseo. Estaremos los dos juntos para siempre, silenciosas mis cuerdas sin sus dedos, silencioso también su corazón.



[1] Starway to heaven -Led Zeppelin

[2] The Wall – Pink Floyd

[3] Child in Time – Deep Purple

[4] Run to the Hill – Iron Maiden

[5] Across the Universe – The Beatles

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                             BIDUIDO. LAREIRA.                                         ...---... Yo lo dije, sí, lo dije. Lo dije de todas l...