sábado, 3 de mayo de 2025

 


 

Confesiones de una chica argeñola

Desde la rabia

La cuestión es que vos no me amás desde hace tiempo. Y que no te atreviste a volar.  Te quedaste. Te quedaste y no hablaste. No gritaste las cosas a tiempo.

Y sós un tipo magnífico, espléndido, prodigioso. Un tipo especial para todas. Pero no para mí. Para mí ya no estás, para mí solo asco y violencia o, quizás, la humillante indiferencia (que es tu fuerte). Dominar, lastimar. O ignorar. Humillar, en todo caso.

Y lo mismo sucede conmigo. Yo soy única, fantástica, especial, deseable, linda y talentosa. Pero ya no lo soy para vos. Vos no lo ves. Mis dones ya no están a tu alcance. No podés verlos. Para vos solo soy una tipa molesta, tu esposa, que perdió la cintura y le engrosaron las piernas; vieja, gorda chismosa, bajona. Dijo al cazo la sartén.

Yo te veo ridículo, inculto, baboso, anticuado. Carente de atractivo.

Nos hemos borrado mutuamente, nos hemos anulado, quemado y destruido y lo hemos hecho a conciencia, al menos yo. Lo bueno se esfumó. Las pocas cenizas que dejamos, un golpe de viento las voló y no queda nada. Como en esa canción de Jeannette. “Nada”. Paripé decís vos, pero, no. De verdad no queda nada. Solamente papeles firmados, con la heladera llena y el coche a punto. Da igual. Ya no queda ningún sitio a donde ir agarrados de la mano. No podemos descubrir lugares nuevos. Hemos hollado y discutido, hasta la sangre, en todas partes.

Lo distinto es que a mí me produce tristeza, pero, a vos, te resulta indiferente, por eso me parece que sos un narcisista, o un autista, y yo soy una boluda.

Y creo que aún te amo, puta escoria. Yo creo que aún te amo.

(1/5/2025 –  Madrid)

298 palabras

...---...

                             BIDUIDO. LAREIRA.                                         ...---... Yo lo dije, sí, lo dije. Lo dije de todas l...