RENCOR
El
día que dejó de amarle a él no pasó nada especial,
ni siquiera
podría concretar qué día fue,
si llovía o hacía sol.
Simplemente, él entró por la puerta
y, al besarle, sintió que no le amaba.
Fue
como si toda la pasión se congelase de repente.
Tal vez él la miró
de otra manera o ella vio aquel vacío en sus ojos...
Se irritó por
la pérdida de tiempo,
por los días que le había dedicado.
Se enojó
por el error.
Y empezó a elaborar la indiferencia
igual que antes
había construido la pasión,
con el mismo empeño.
Con las mismas
ganas.

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